La Liga de… Aíto

El año de Petrovic en el Real Madrid (2)

Pues sí, la “Liga de Petrovic” no fue tal. La temporada había ido bien para los blancos, ganando la Copa y la Recopa como ya vimos, pero el gran objetivo del Real Madrid era recuperar el título de liga contra un Barcelona que llevaba dos años alzándose con la victoria. Para eso había fichado a Drazen Petrovic y, además, la competición había sido bautizada por todos con el nombre del croata desde el principio.

Pero el segundo de los dos títulos, el conseguido en la famosa final de la Recopa en Atenas, pareció torcer algunos gestos en el equipo merengue. Aquellos 62 puntos y el exceso de protagonismo de la estrella madridista no sentaron bien a algunos compañeros, que ya lo habían recibido con recelo tras sus enconados duelos previos.

El sistema de competición había propiciado que los eternos rivales se enfrentasen cuatro veces aquella temporada en dos fases distintas de la Liga, más la final de Copa y un enfrentamiento de pretemporada. En total, seis partidos sin contar la final, las cinco primeras con victoria del Madrid, lo que le permitía estar bastante confiado ante una probable final contra el Barcelona. En todas esas victorias Petrovic había sacado su repertorio de gestos de celebración, más allá de lo deportivo, ante el máximo rival. Pero en el último choque entre ambos antes de los playoffs, el Barcelona empezó a darle la vuelta a aquella racha, superando el average por un solo punto y haciéndose con la ventaja de campo para la final, a la que ambos llegaron sin grandes problemas. Los azulgranas, invictos en las eliminatorias previas, superando el golpe de perder inesperadamente en la semifinal de la Copa de Europa ante la Jugoplastika; los merengues, con una sola derrota en semifinales ante el Joventut.

Aquí tenéis uno de los partidos del playoff semifinal en Badalona, con gran actuación de Petrovic (vídeo de la S9rgioteca):

A la final se llegó con la comentada ventaja de campo barcelonista y con el balance de 5-1 en la temporada para el Madrid, por lo que el pronóstico era incierto. Tras una primera victoria azulgrana en el Palau con la ausencia de Fernando Martín por los dolores de espalda que le atormentaron durante toda su carrera, en el segundo encuentro el pívot madrileño protagonizó una de esas historias que son tan escasas en el baloncesto español y a las que sacan tanto jugo cuando se producen en la NBA: Martín viajó por su cuenta a Barcelona y se presentó en el hotel ante la sorpresa de sus compañeros, con la famosa frase: “Yo no me he levantado de la cama para perder”. Así fue, y la victoria para empatar la eliminatoria subió al casillero del Madrid, con 37 puntos de Petrovic.

En Madrid, de nuevo victoria blaugrana en el tercero, con un Epi destacado y siete jugadores por encima de 10 puntos, mientras que el Madrid se encomendaba claramente a Petrovic. El cuarto era un ‘match ball’ culé con Rogers ausente por lesión, y el croata tiró del carro para salvar a su equipo y forzar el quinto:

De nuevo la serie viajó a Barcelona para el definitivo partido de la serie, con el espectacular ambiente que se creaba entonces en el Palau Blaugrana, en especial si enfrente estaba el eterno rival. El Madrid se presentaba con los problemas crónicos de Fernando Martín, una rotura de fibras de Romay y la lesión de Johnny Rogers en el tercer partido… y tenía enfrente a un Barcelona que jugaba en casa y a Juanjo Neyro. El árbitro había sufrido las provocaciones de Petrovic en forma de ecupitajo años atrás en un torneo con la Cibona y, casualmente, los dos partidos anteriores pitados por él en la final habían acabado del lado catalán. En el quinto, que empezó con ventajas de más de diez puntos del Madrid y estuvo igualado hasta el minuto 30, los blancos acabaron, entre lesiones y expulsiones, jugando con cuatro jugadores, dos de ellos júniors. Mucho se habló del arbitraje de Neyro aquel día y por eso lo reflejo aquí, aunque no me gusta que el protagonismo sea de los árbitros. El caso es que entre los problemas de faltas, las lesiones y la defensa “caja y 1” de Solozábal sobre Petrovic que Aíto García Reneses se había reservado para la final, fue el Barcelona el que acabó celebrando el título, haciéndolo a la manera de Petrovic, con aspavientos que a jugadores como Epi no les pegaban nada, pero que fue su manera de sacar la rabia de tantos meses siendo humillados por el yugoslavo.

Aquel verano fue movido para el Madrid. Los sueños de conquistar de nuevo Europa liderados por su nueva estrella pronto chocaron con los planes del propio Drazen. Portland Trail Blazers le daba la oportunidad de cumplir su sueño y él lo tuvo claro pese a tener contrato con los blancos. Tras un tira y afloja de varios meses en los que el jugador incluso empezó la pretemporada con el equipo, al final pudo más la NBA y, sobre todo, sus ansias de estar entre los mejores. Empezaba una época negra para el Real Madrid, que pocos meses después sufriría el mazazo de perder en accidente de tráfico a su gran líder, Fernando Martín. Un golpe del que tardarían mucho tiempo en recuperarse.

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