La máquina ‘plavi’

Otro oro para Yugoslavia en el Mundial de 1990

Petrovic, Perasovic, Danilovic, Kukoc, Paspalj, Zdovc, Djordjevic, Vrankovic, Divac, Komazec y Savic.No, no es la plantilla que llevó Yugoslavia a este Mundial de 1990 en Argentina, sino el equipo soñado que en realidad nunca se reunió pero que a todos nos habría gustado ver en ese hipotético partido tantas veces imaginado contra el Dream Team de 1992. Por diferentes motivos nunca se juntaron esos doce jugadores pero todos ellos pasaron por la selección plavi entre 1988 y 1991. Concretamente, se dice que Djordjevic, que era de la misma generación de Kukoc, Radja y Divac y ya acudió al Eurobasket de 1987 y a los Juegos de 1988, no fue a los campeonatos de 1989 y 1990 por un roce que tuvo con Drazen Petrovic en un partido de la Liga yugoslava. ¿Rumor o realidad?

Centrándonos en este Mundial, fue el segundo de tres años maravillosos de dominio yugoslavo en las tres competiciones que disputó. En Argentina no pudo contar con uno de sus pilares, Dino Radja, lesionado poco antes del inicio del campeonato, pero dio igual. El moderno juego yugoslavo era inabordable para todos sus rivales, salvo cuando se dejaban llevar conscientes de su superioridad. Como en el Eurobasket del año anterior, la combinación de un Petrovic más experimentado que sus compañeros y la juventud y el descaro de Kukoc, Paspalj y Divac, acompañados por el serio Jure Zdovc, era un regalo para los ojos de los aficionados. No obstante, en la primera fase se dejaron sorprender por la gran sensación del campeonato, Puerto Rico, que derrotó a los yugoslavos en la primera fase y a Estados Unidos en la segunda, para llegar a semifinales con seis victorias y ninguna derrota. Los puertorriqueños tenían una extraordinaria pareja interior formada por Piculín Ortiz y Ramón Rivas, bien acompañada por alero Jerome Mincy o Edgar León y bajo la dirección de Federico López. En este vídeo de resúmenes (del canal AD San Federico Carabanchel Madrid) se pueden ver imágenes de su sonada victorias ante los estadounidenses, entre otros encuentros.

En el mismo vídeo aparecen imágenes de los partidos disputados por Yugoslavia en la segunda fase frente a Brasil y la URSS, ambos solventados por los balcánicos por más de veinte puntos de diferencia. Como hemos dicho, cuando los yugoslavos necesitaban ganar y se ponían en serio, no había otro equipo sobre la cancha. Aquí podéis ver íntegro el partido contra Brasil, sacado del mismo canal.

La segunda fase dio paso directamente a las semifinales, disputadas por Puerto Rico y la Unión Soviética, por un lado, y Yugoslavia y Estados Unidos, por el otro. En la primera, los caribeños, invictos hasta entonces, no mantuvieron el nivel de sus seis primeros encuentros y cayeron ante una Unión Soviética que no contaba con las estrellas de Lituania (Sabonis, Marciulionis, Kurtinaitis, Homicius y Iovaisha), ya en proceso de independencia. Pese a no contar con jugadores tan importantes, los soviéticos se impusieron con claridad y pasaron a la final.

En la otra semifinal, Yugoslavia se presentó sin ningún complejo ante Estados Unidos,  hasta entonces dominadores del baloncesto mundial sin necesidad de contar con jugadores de la NBA. Normalmente se presentaba a los Juegos Olímpicos y a los Campeonatos del Mundo con una selección de jugadores universitarios que, sobre todo en los Juegos, no tenían problemas para imponerse a las selecciones del resto del mundo. Pero las cosas estaban cambiando y estos yugoslavos ya habían pasado por encima de una selección estadounidense, concretamente los de la generación del 67 y el 68 (Radja, Kukoc, Divac y Djordjevic), que se habían impuesto en el Mundial junior de 1987 en Bormio, en la famosa noche mágica de los 11 triples de Kukoc.

Estados Unidos llevaba un equipo donde destacaban estrellas universitarias como Christian Laettner, Alonzo Mourning y Kenny Anderson y otros jugadores que harían carrrera en la NBA como Billy Owens, Chris Gatling o Todd Day. Después de tener que conformarse con el bronce en Seúl, la exigencia era máxima para los chicos de Mike Krzyzewski, pero la zona planteada por Coach K se vio desbordada por el excelente tiro exterior de Yugoslavia, que llegó a mandar en el marcador por veinte puntos de diferencia.

La final tampoco tuvo mucha historia y, sin llegar a arrollar como a Grecia un año antes en la del Eurobasket, sí se vio a dos equipos que pertenecían a dos épocas distintas. Los soviéticos tenían una buena base de jugadores que habían alcanzado el oro olímpico (Volkov, Tikhonenko, Belostenny, Sokk), más algún veterano como Lopatov, rescatado ante la ausencia de los lituanos, o el prometedor Gundars Vetra, que acabaría jugando un año en la NBA. Pero contra Yugoslavia sí echaron de menos el talento de Sabonis, Marciulionis y compañía, viéndose impotentes ante las fantásticas jugadas que fueron capaces de enlazar principalmente Kukoc, Petrovic, Divac, Paspalj y Zdovc, pero también Cutura, Savic, Perasovic o hasta el veterano a punto de retirarse Zeljko Obradovic.

(En la retransmisión original se pierde el sonido a mediados de la segunda parte. Creo recordar que lo repitieron al día siguiente con sonido, si consigo una copia la subiré a YouTube).

Aún nos quedaba un año para disfrutar de ese equipo de ensueño a la europea, que se desmembraría como consecuencia de la Guerra de los Balcanes. Justo al acabar la final, el incidente de Divac con la bandera que tan famoso se ha hecho tras la emisión del documental “Hemanos y enemigos” empezó a resquebrajar un grupo que hasta entonces se había limitado a disfrutar y hacer disfrutar a los aficionados de todo el mundo. En el Eurobasket de 1991 ya no participó Petrovic y ya en 1992 el territorio de la antigua Yugoslavia se encontraba en plena guerra, por lo que nunca llegó a producirse el duelo entre los dos “Dream Teams”.

Por último, hay que mencionar brevemente que España participó en el Mundial de Argentina, aunque con un equipo de circunstancias, al igual que en Eurobasket de 1989. Algunas lesiones y los conflictos que mantenía Díaz-Miguel con algunos jugadores provocaron que la selección se presentase con un equipo liderado por Villacampa, Andrés Jiménez, Montero y Ferran Martínez como jugadores más representativos y con el debut de jóvenes como Antúnez, Jofresa o Alberto Herreros, una de las pocas notas positivas del campeonato. Tras una breve primera fase con dos derrotas en tres partidos ante Grecia y Estados Unidos, España acabó luchando por la novena posición en la ciudad de Salta, donde se impuso a Venezuela y Canadá para acabar en décimo lugar al perder contra Italia en el último encuentro. Los 48 puntos de Villacampa contra Venezuela, que aún perduran como máxima anotación de un jugador de la selección, fueron de las pocas “alegrías” que tuvo España en aquel torneo.

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