Un nuevo grande y la décima de Epi

El Barça venció al Baskonia en la final de Copa de 1994

La Copa del Rey de la temporada 1994-95 se recuerda por el triunfo del Barcelona y por el nivel exhibido por el Baskonia, entonces bajo el patrocionio de Taugrés, que supuso la consolidación definitiva de los vitorianos como equipo grande, condición que confirmarían en los años siguientes. También hubo varios sucesos al margen de lo puramente deportivo que suscitaron bastante interés sobre una competición que empezaba a convertirse en la gran concentración de aficiones que es hoy en día, y que iremos comentando.

Los favoritos para la cita de Sevilla eran más o menos los de siempre: los dos dominadores de las competiciones nacionales en los últimos tres años, el Real Madrid y el Joventut, tenían las miras puestas en la Liga Europea, objetivo para el cual los blancos seguían contando con Sabonis y los verdinegros habían incorporado a su banquillo a Zeljko Obradovic, que aún no se había convertido en el Rey Midas de la máxima competición europea pero ya había demostrado con el Partizan que era capaz de ganarla. Por su parte, el Barcelona llegaba después de dos años sin haber llegado a ninguna final, culminando su proceso de reconstrucción que le devolvería a las posiciones de privilegio muy pronto. Como candidatos a la sorpresa estaban el Estudiantes, que había cerrado la etapa de Winslow y Pinone y que tampoco contaba ya con Azofra, que había puesto rumbo al Caja San Fernando al no llegar a un acuerdo para renovar, y el Baskonia, que en los últimos años se había movido muy bien en el mercado y llevaba unas cuantas temporadas intentando formar parte del grupo de los grandes.

Ni Joventut ni Real Madrid llegaron a la Copa en su mejor momento, seguramente porque tenían programado alcanzar su pico de forma para el momento clave de la Liga Europea, algo que a la postre saldría bien a los de Badalona pero no a los madridistas. Los catalanes cayeron en cuartos de final contra el Baskonia, mientras que el Madrid sufría para deshacerse del gran Coren Orense de Turner, Thompson y Espinosa. Ya en semifinales, a los de Clifford Luyk les esperaba el Barcelona, que también había encontrado una gran oposición en el incipiente Unicaja de Málaga. Por la trayectoria reciente de ambos equipos, el Madrid de Sabonis era favorito frente al Barcelona, pero el momento de forma de ambos en el mes de febrero permitió a los de Aito su primera gran alegría en tres años.

Por la otra parte del cuadro, eliminado el Joventut quedaban dos de los animadores de la Liga, el Estudiantes y el Taugrés. Los madrileños, con algunos cambios en la plantilla del glorioso año 92: Kotnik había suplido a Pinone, el gran Schlegel a Winslow y Pablo Martínez había asumido la titularidad tras a marcha de Azofra, llegando Mike Hansen como como segundo base y con Herreros, Orenga, Cvjeticanin y Orenga como jugadores más importantes de la campaña anterior. Los estudiantiles cayeron contra un Taugrés que fue a la Copa muy motivado, en un buen partido de ambos equipos marcado por el accidente de Marcelo Nicola, que topó con la cabeza en el suelo al agarrarse mal del aro después de un mate. Con la preocupación de los dos equipos y de los espectadores que pudimos ver los espasmos del jugador en televisión, el Taugrés se sobrepuso a la angustia para pasar a la final. Acabado el partido, se supo que Nicola no corría peligro, aunque tuvo que permanecer de baja algunas semanas.

En ella se enfrentaban un Barcelona con muchas ganas de volver a ganar un título después de dos años de reconstrucción y un Taugrés que en esa Copa ya se estaba confirmando como lo que sería a partir de ese momento: uno de los equipos grandes de Europa. Los vascos se habían asomado a las semifinales de la ACB en 1991 y 1992 con fichajes como los de Sibilio, Ramón Rivas o Arlauckas, pero en la 1992-93 dieron un paso atrás. En esta 1993-94 quisieron presentarse definitivamente como candidatos, fichando a Perasovic, Ken Bannister y a uno de los mejores jóvenes de la ACB, Santi Abad, además de contar con el argentino Nicola con ficha de español. Nombres como Cazorla, Iñaki Gómez o Talaverón aportaban juventud y defensa, mientras que el mando en la cancha lo seguía llevando Pablo Laso. Desde el banquillo dirigía con mano de hierro el recién llegado Manel Comas.

Antes del inicio de la final se produjo el segundo incidente de la Copa tras la caída de Nicola: una pieza suelta de una de las canastas obligó a sustituirla por completo, lo que retrasó el comienzo del encuentro más de media hora. Cuando por fin comenzó el encuentro, a los pocos instantes se produjo la expulsión Tony Massenburg por propinar un puñetazo a Ramón Rivas tras una falta intencionada de éste. Pocos minutos después fue Ken Bannister el que la emprendió contra Quique Andreu, acabando también expulsado. Si la Copa ya se estaba convirtiendo en un evento de los más emocionantes del deporte español, ese cúmulo de incidentes, aunque poco deseables, suponían un aliciente más para que los aficionados nos pegásemos al televisor.

El Barcelona, por su parte, seguía con su reconstrucción aunque mantenía a Andrés Jiménez y a Epi como representantes de su época más gloriosa. Con Aito a los mandos y una tripleta de bases complementaria como Salva Díez, Montero y Galilea, necesitaba de la aportación de los extranjeros para competir por los títulos. Tony Massenburg era todo fuerza y contribuía con su capacidad atlética culminando debajo de los aros, reboteando e intimdando, mientras que Corey Crowder, que llegó con la temporada ya iniciada, se fue convirtiendo poco a poco en la mayor amenaza ofensiva del equipo. No se puede decir lo mismo de Fred Roberts, del que quizá se esperaba más por venir de los Celtics pero que no fue el hombre decisivo que se esperaba. Un poco “ni fu ni fa”, que diría Andrés Montes.

El retraso en el inicio y las expulsiones de Massenburg y Bannister propiciaron un ritmo algo extraño y el partido tardó en entrar en calor. Laso, que jugó los cuarenta minutos de la final, encontraba en Perasovic y en Santi Abad a sus mejores aliados, pero la temprana expulsión de Bannister y las cinco faltas cometidas por Rivas en ¡¡7 minutos!!, además de la ausencia de Nicola, privaron a los vitorianos de tener más opciones. Si bien Perasovic fue elegido mejor jugador de la Copa, fue el Barcelona el que tiró de su mayor experiencia en los momentos claves para llevarse el título, con Quique Andreu aprovechando los minutos que le permitió la expulsión de Massenburg, bien acompañado por Jiménez, Crowder y Epi, que sumaba con el de Sevilla nada menos que su décimo título copero.

Ambos finalistas confirmarían su buena actuación en la Copa con brillantes participaciones en sus competiciones europeas. Los azulgranas, como veremos próximamente, clasificándose para la Final Four de la Liga Europea y los baskonistas presentándose en sociedad en Europa y alcanzando la final de la Copa de Europa, el confuso nombre que adoptó la sucesora de la Recopa. Completando una gran temporada en dicha competición, consiguió el pase a la final tras superar a clubes como el Zalgiris, el Rabonticki, el Tofas Bursa o, en semifinales, el Cholet de Rigaudeau, al que tuvo que vencer en un partido de desempate en Francia. En la final, disputada en Lausana, jugaron contra Olimpija Ljubljana esloveno, al que ya se había enfrentado en la fase de cuartos, con victoria local en ambos partidos.

Tras una primera parte igualada que acabó con dos puntos de ventaja para los eslovenos, dos nombres marcaron el desarrollo de aquella final para desgracia del Baskonia: el acierto en los triples de Hauptman y Horvat, con 6 y 9 triples respectivamente, acabó con las ilusiones de los vitorianos, que tuvieron en Bannister y Perasovic a sus mejores hombres, con la ayuda de los 12 puntos de Iñaki Gómez desde el banquillo. Insuficiente frente a la inspirada noche en el tiro del Olimpija.

Aquella derrota en la primera final europea del club dolió a los baskonistas pero empezó a forjar la leyenda de un equipo que desde entonces no se ha bajado de la elite europea, con brillantes participaciones en la Euroliga, semifinales y finales europeas incluidas. Pero antes de eso tenía que quitarse la espinita que le dejó clavada esta competición, si bien necesitaría un par de tentativas para conseguirlo.

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