Dos finales, un título

El Baskonia alzó la Copa y repitió final europea en 1995

Cualquier equipo que alcance dos finales en un año puede presumir de haber hecho una buena temporada. En España, si ese equipo no es el Real Madrid ni el Barcelona, puede calificarse de éxito rotundo, más si el club lleva poco tiempo acercándose a las posiciones de privilegio. Así fue la temporada 1994-95 para el Baskonia, al que ya nos habíamos acostumbrado a conocer como Taugrés y que desde que contaba con el patrocinio de la empresa de azulejos nos tenía acostumbrado a pelear con los grandes. La habilidad de Querejeta para hacerse años atrás con Ramón Rivas con pasaporte español y más tarde para hacer lo mismo con Marcelo Nicola empezó a convertir a los vitorianos en lo que son ahora.

La Copa del Rey había sido en los últimos años uno de sus grandes escaparates, llegando a semifinales en 1993, edición en la que Joe Arlackas fue elegido MVP pese a no jugar ni siquiera la final, y subiendo un peldaño más al año siguiente, en el que cayeron en la final en Sevilla frente al Barcelona. Ya llevábamos unos años acostumbrados a verlos rondando los puestos de arriba, con un juego bastante atractivo marcado por la velocidad y la capacidad de pase de Pablo Laso. Además, como opinión personal, me encantaba el diseño de sus camisetas, lo que me unido a su estilo de juego me despertaba especial simpatía por ellos.

La plantilla baskonista para la temporada 1994-95 era muy similar a la que había alcanzado la final de Copa y de la segunda competición europea el año anterior. Ferran López llegaba para dar más minutos de descanso a Laso que el canterano Juan Pedro Cazorla, y Sasha Radunovic para aportar más juego interior que Anthony Reed desde el banquillo. Dos fichajes que mejoraban la rotación de un equipo cuya base seguían formando Laso, Perasovic, Nicola, Rivas, Santi Abad e Iñaki Gómez. El gran cambio fue la incorporación de Kenny Green, un pívot de gran calidad como su antecesor, Ken Bannister, pero más ligero y atlético. Las asistencias de Laso que antes culiminaba el “Animal” bajo canasta ahora se convertían en espectaculares alley oops machacados por Green muy por encima del aro.

Para alzarse con su primer título de Copa, el Taugrés tuvo que superar en cuartos de final al Joventut, vigente campeón de Europa pero que empezaba su cuesta abajo después de los cuatro mejores años de la historia del club. Con Laso, Green y Nicola como jugadores destacados, los vascos pasaron a semifinales, donde les esperaba el Madrid de Sabonis. Los blancos, como todas las temporadas que tuvieron en sus filas al lituano, tenían como gran objetivo la Liga Europea, que por fin conseguirían ese año. Sabas no hizo un gran partido contra los de Manel Comas, que se apoyaron en la dirección de Laso y en la gran actuación de Perasovic (34 puntos con 10 de 12 en tiros de campo y 10 de 11 en tiros libres), con la ayuda de Radunovic desde el banquillo, para clasificarse de nuevo para la final (vídeo de www.baskonistas.com).

 

Por el otro lado del cuadro había llegado otro equipo de los que no ganaba un título cada año, aunque ya había conseguido las Copas de 1984 y 1990. El CAI “de toda la vida”, convertido entonces en Amway Zaragoza, tenía un magnífico trío de jugadores estadounidenses que formaban la columna vertebral del equipo: el base Andre Turner, el alero y excepcional tirador Andy Toolson y el viejo conocido del Baskonia, Ken Bannister, elevaban el nivel del juego maño, con unos secundarios de lujo como los hermanos Angulo, Pepe Arcega o Fran Murcia. Los legendarios Fernando Arcega y Fernando Romay ponían la veteranía para el conjunto de Alfred Julbe, aunque saltaban poco a la pista. Los zaragozanos pasaron a la final eliminando al Barcelona y al Estudiantes.

En una final con mucha calidad en pista, el partido fue muy igualado y con bastantes puntos para lo que se estilaba en Europa en aquellos años. Ya en el último minuto, el marcador era de 80-80, pero las últimas acciones dieron la gloria al Baskonia. El MVP fue el auténtico líder de los vitorianos en aquellos años y el que los dirigió en toda su fase de crecimiento hasta convertirse en un equipo grande, Pablo Laso, que también fue el encargado de levantar el primer título de los vascos como capitán.

Sólo diez días después de ganar la Copa, el Taugrés se enfrentaba al reto de hacer doblete ganando la segunda competición europea, la sucesora de la Recopa, rebautizada como Copa de Europa desde el nacimiento de la Liga Europea. Después de una magnífica fase regular con tan solo una derrota y de un playoff a tres partidos igualdísimo contra el Iraklis griego, los de Comas iban a jugar de nuevo la final de la competición que habían perdido un año antes contra el Olimpija Ljubljana. La oportunidad de quitarse aquella espina y de unir el título europeo al de la Copa era un sueño al alcance de la mano. Enfrente, un Bennetton Treviso que, pasada la época de Kukoc, tenía en Petar Naumoski y Orlando Wooldridge a sus máximas estrellas, además de excelentes jugadores italianos como Gracis, Pittis, Rusconi o un más desconocido Ragazzi, que fue otro de los destacados.

La primera parte se desarrolló con pequeñas ventajas de los italianos que rondaron los 6 puntos. Naumoski y Wooldridge se combinaban para anotar para su equipo y mantener la distancia, que aumentaron en la segunda parte. El primero era un sensacional base macedonio que había pertenecido a la mítica tricampeona de Europa, la Jugoplastika, siendo muy joven y sin apenas minutos, pero en los años posteriores en Turquía y en Italia demostró su gran calidad. Wooldridge, por su parte, había tenido una buena carrera en la NBA como compañero de Jordan en los Bulls y de Magic Johnson en los Lakers, entre otros equipos. Los dos fueron los verdugos de Taugrés que no tuvo su día en el triple, con 3 de 15. En los últimos minutos los vitorianos se acercaron mucho en el marcador pero no pudieron culminar la remontada.

El título europeo debía esperar pero el Baskonia estaba avanzando en la buena dirección y después de dos temporadas consecutivas  disputando dos finales ya estaba consolidado como uno de los mejores equipos de España, si bien la Liga ACB no le iba tan bien como las competiciones coperas. Aunque ya se había asomado a alguna semifinal liguera, tanto en 1994 como en 1995 cayó antes de lo esperado, quizá por haberse centrado en llegar al cien por cien a la época de la Copa y la final continental. Si el año anterior había caído ante el Caja San Fernando en octavos de final, esta vez fue uno de los animadores de la ACB de los 90, el TDK Manresa de Chichi Creus, el que eliminó a los vascos en cuartos. Una eliminación que no empaña una temporada que fue histórica para el club de Querejeta, un presidente que tenía planes aún más ambiciosos para su entidad.

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