A la tercera… Ramón Rivas

El Baskonia consiguió su único título europeo en 1996

Se había convertido en una obsesión. Las derrotas en las finales de la Copa de Europa (equivalente a la actual Eurocup) de las dos temporadas anteriores, contra el Olimpjia de Lubljiana y contra el Bennetton de Treviso, habían escocido a todos los niveles en el Baskonia, y en la 1995-96, como organizador de la final, el club vitoriano puso todas las energías en llevarse ese título que les presentase ante toda Europa como lo que ya era en España: uno de los grandes.

Pero el camino no fue fácil. Manel Comas seguía al frente de un equipo que había perdido a su gran líder, Pablo Laso, el que había manejado el timón en las últimas temporadas y con el que habían ido escalando posiciones hasta convertirse en campeón de la Copa del Rey un año antes. Laso puso rumbo al Real Madrid y con él también se fue Santi Abad, que jugó sus mejores temporadas a las órdenes de Comas en aquel Taugrés. Dos piezas fundamentales en el crecimiento baskonista, que fueron muy difíciles de suplir. Hasta diecinueve jugadores pasaron aquel año por la plantilla, contratando temporeros como O’Sullivan o el ilustre Ricky Brown.

La primera mitad de la temporada en la ACB fue irregular, hasta que cinco derrotas consecutivas entre diciembre y enero le impidieron defender el título de Copa en Murcia, en la primera temporada en la que la disputaban los ocho primeros clasificados al final de la primera vuelta. Llegado febrero, el objetivo estaba más que claro: clasificarse para la final europea con la ventaja de disputarla en casa. Aunque en la liguilla de cuartos de final los de Comas sufrieron tan solo tres derrotas, únicamente dos equipos de su grupo pasaban a semifinales, y la cosa estuvo complicada hasta el punto de afrontar los dos últimos partidos dependiendo de otros resultados. Las derrotas del Limoges y el Zalgiris en la última jornada les dieron el pase a las semifinales, donde superaron al Dinamo de Moscú de Sergei Bazarevich en los dos partidos de la eliminatoria.  Una clasificación que se vivió como una gesta por todas las dificultades vividas durante la temporada, la más importante de ellas la lesión de Kenny Green, que privó al equipo desde diciembre de uno de sus grandes pilares de las temporadas anteriores.

Pese a no contar con Green, los vitorianos se presentaron en la final con la confianza que da jugar en casa y con varios de los jugadores que habían participado en las dos finales perdidas anteriores. Ramón Rivas, Perasovic, Nicola, Ferran López e Iñaki Gómez pertenecían al equipo en ambas temporadas, aunque Nicola no jugó la primera por lesión, mientras que Pablo Laso, Santi Abad e Iñaki Gómez, ya no vestían la camiseta baskonista. De un base como Laso, que marcaba el estilo de su equipo y jugaba la mayor parte del partido, se pasó a la dupla Millera-Ferran López. Millera había llegado como solución de urgencia y fue adquiriendo importancia con el paso de la temporada, hasta llegar a jugar 33 minutos en la final.  El puesto de Abad fue ocupados por Miguel Ángel Reyes, mientras que la ausencia de Green facilitó la entrada en la rotación de Jorge Garbajosa, que también se fue ganando minutos con su trabajo dentro de la zona (aún no se había aficionado a tirar triples). Otro canterano que empezaba a entrar en el equipo era Carlos Cazorla, que entró en cancha en los momentos críticos de la final.

En el rival, el PAOK de Salonika, practicamente no se hablaba de otro jugador que de Pedja Stojakovic, que aún no había cumplido 19 años. Su compañero Prelevic, mucho más veterano, había sido la referencia del PAOK en las últimas temporadas. En España conocíamos bastante a Prelevic por la buena final que hizo en esta misma competición en 1992 contra el Real Madrid, aquella del robo de balón de Ricky Brown. Otro de los jugadores importantes de los griegos era otro joven, Efthimios Rentzias, de 20 años de edad. Entre Prelevic, Stojakovic, Rentzias y otro jugador griego, el base Bouduris, sumaron solamente cuatro minutos de descanso. En teoría, el gran pilar interior de los de Salonika era el americano Garrett, pero naufragó ante el enorme partido de Ramón Rivas y fue eliminado por faltas en sólo 19 minutos.

(Vídeo de www.baskonistas.com)

Curiosamente, tres de los supervivientes de batallas anteriores dieron un paso al frente en la final. Nicola y Perasovic lideraron el juego exterior vasco, pero lo de Ramón Rivas fueron palabras mayores. Comas pareció querer cargar el juego sobre el puertorriqueño, que dejó a Garret fuera de combate a base de sacarle faltas, aprovechando 15 de sus 17 intentos de tiros libres para alcanzar los 31 puntos, además de 14 rebotes. Millera impuso en todo momento el ritmo que quería el coach y anotó cuando tuvo oportunidad, con 9 puntos, alguno en momentos decisivos. Por parte griega, Prelevic anotaba sin parar (34 puntos), pero con ayuda de pocos de sus compañeros (20 de Stojakovic y 12 de Rentzias).

La primera parte fue dominada en el marcador por el PAOK hasta por 12 puntos, pero la labor de desgaste de Rivas sacando faltas a los pívots griegos, en especial a Garret, dio sus frutos en la segunda mitad. El apoyo de la afición vitoriana y las decisiones de Comas hicieron el resto para conseguir la remontada. La excesiva dependencia de Prelevic condenó al equipo griego y el mejor juego de conjunto vasco acabó por darle el ansiado título, que terminaba de poner en el mapa baloncestístico europeo al Baskonia.

Las celebraciones en la plaza de la Virgen Blanca reunieron a miles de personas para homenajear a ese equipo que, liderado en los despachos por Josean Querejeta y en el banquillo por Manel Comas, había pasado de ser un equipo medio de la ACB a conquistar una Copa del Rey y un título europeo. En ese crecimiento, deliberadamente o no, el club pareció centrarse en las competiciones coperas, puesto que en aquella temporada, como en las tres anteriores, tampoco consiguió alcanzar las semifinales, puesto que su octavo puesto en la liga regular le condenó a enfrentarse al Barcelona, posterior campeón, pese a imponerse en el primer partido de la serie a tres. Un mal menor si lo comparamos con la gran alegría que supuso para la ciudad su primer y, hasta la fecha, único título europeo y con los muchos éxitos que vendrían después.

¡Síguenos en Facebook! http://aropasadoblog.facebook.com/

Twitter: https://twitter.com/AroPasadoBlog

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s