La Liga de Creus

El TDK Manresa sorprendió ganando la ACB en 1998

Seguramente no he escogido el título más original posible para esta entrada, pero es difícil encontrar una frase que resuma mejor la Liga ACB 1997-98. Fueron varios los factores que hicieron posible la gesta de que un equipo modesto como el TDK Manresa se alzara con una Liga ACB que en los 90 presumía de ser la segunda mejor del mundo y, quizá, al referirnos sólo a su máximo líder estemos infravalorando el papel de su entrenador y el de sus compañeros, pero la maestría que Joan Creus llevaba demostrando durante años fue seguramente el elemento decisivo para que aquella Liga viajara a la comarca del Bages.

El dato que más llama la atención de aquella hazaña fue el idéntico resultado de las tres series de playoffs que disputó el equipo de Luis Casimiro partiendo del sexto puesto de la fase regular: 1-3 contra el Estudiantes, el Real Madrid y el Baskonia, siempre con desventaja de campo. Los manresanos llevaban cinco años instalados entre los ocho mejores de la ACB (¿casualmente? desde la llegada de Creus al club) y habían ganado la Copa del Rey a las órdenes de Salva Maldonado en 1996. Era un equipo respetado por su tradición, su afición y su baloncesto, pero nadie esperaba que pudiera proclamarse campeón.

En una temporada que fue mediocre tanto para el Real Madrid como para el Barcelona, la posibilidad de que un equipo distinto ganase la Liga (como venía pasando en la Copa durante toda la década) estaba más abierta que nunca, pero hubo un conjunto que desde la primera jornada se postuló para ello: el Baskonia, que ya había recortado su denominación de los últimos años, Taugrés, para convertirse en el Tau. El equipo vitoriano tenía muchas novedades en su plantilla pero empezó a carburar a partir de la llegada de Elmer Bennett en la jornada 9. El base llegó en sustitución de Tony Smith, conocido por haber jugado en los Lakers y por haber tenido bastante presencia en cancha en la final de 1991, pero en Vitoria no dio resultado. Por el contrario, Bennett encajó a la perfección en el Tau en la primera temporada en España de Sergio Scariolo,  propiciando una racha de trece triunfos seguidos desde la llegada del estadounidense. Los vitorianos llegaron a la Copa de Valladolid como máximos favoritos pero cayeron enseguida contra el que acabaría proclamándose campeón, el sorprendente Pamesa.

Como decía, ninguno de los dos clubes de fútbol tuvo una buena temporada, aunque no fue por falta de equipo. Sobre todo, en el caso del Barcelona, que a su plantilla campeona de la ACB y finalista de la Euroliga había sumado los fichajes de Rentzias y Nicola, más el cambio de Aíto García Reneses por un Manel Comas avalado por su buen trabajo en el Baskonia. Pero todo les salió mal y, tras la destitución fulminante de Comas en noviembre, cayeron en semfiinales de Copa y en octavos de final de la Euroliga, acabando quintos en la fase regular de la ACB, si bien superaron el factor campo en cuartos contra el Joventut para enfrentarse al potente Tau en semifinales.

Con la única buena noticia de la incorporación de Rodrigo de la Fuente en enero, la temporada del Barça empezó mal y acabó mal, recibiendo un 3-0 sin paliativos de un Tau que a esas alturas ya tenía la etiqueta de máximo favorito al título.

Por la otra parte del cuadro, el TDK ya había dado la primera sorpresa de los playoffs eliminando al Estudiantes en cuartos, mientras que el Real Madrid avanzaba a trompicones tras haber caído en cuartos de Copa y no haberse clasificado para los octavos de la Euroliga. La buena noticia es que consiguió hacerse con la segunda plaza de la fase regular de la ACB, lo que le daba esperanzas de poder imponer su mayor experiencia en una hipotética final contra el Baskonia. Después de la inesperada derrota en la final de la temporada anterior, Miguel Ángel Martín ocupó el lugar de Obradovic en el banquillo y empezó la temporada con una plantilla parecida a la que tenía el serbio un año antes, pero los malos resultados dieron con «el cura» fuera del club blanco antes de acabar la temporada, al igual que con jugadores históricos como Joe Arlauckas o Pablo Laso. Con Tirso Lorente como entrenador y Bodiroga, Angulo, Herreros, Orenga y Mijailov como columna vertebral, el Madrid se vio en semifinales con un rival como el TDK que, pensábamos todos, ya había hecho bastante con llegar a semifinales. Nada más lejos de la realidad.

El Manresa era un equipo mucho más homogéneo que el Madrid de aquel año, que había suplido las bajas de Arlauckas y Laso con Bobby Martin y el joven e impulsivo Lucas Victoriano. A aquel Madrid los partidos se le hacían largos, todo lo contrario que a los manresanos, que con el paciente Creus al mando sabían esperar su momento y no se ponían nerviosos si empezaban por debajo en el marcador.

Dos años después de haber ganado inesperadamente la Copa en Murcia al Barcelona, el TDK superaba un reto aún más difícil: presentarse en una final de la Liga ACB superando dos eliminatorias sin ventaja de campo y sin necesidad de llegar al quinto partido. El pronóstico de la serie quizá no era tan claro como el de aquella de Murcia, con dos posibles campeones que no lo habían sido nunca, pero la gran temporada que había hecho el Tau le colgaba claramente la etiqueta de favorito. El sistema de Scariolo era sencillo y eficaz: empezando con los dos pívots arriba, gran parte de las jugadas acababan con penetración de Bennett, que si no podía finalizar, solía escoger la mejor opción: balón doblado abajo para Brent Scott o Pat Burke o a las esquinas para el triple de Espil o de Beric. El presidente Querejeta ya daba muestras de su dominio del mercado y había aprovechado bien la Ley Bosman y los pasaportes por descendencia para montar la primera «ONU» del baloncesto español: los estadounidenses Bennett y Scott, el serbio Beric, el estadounidense con pasaporte irlandés Burke y el argentino Espil se unían a los españoles Millera, Lucio Angulo, Garbajosa, Santi Abad y Cazorla para formar una plantilla que funcionó muy bien toda la temporada.

Pero el TDK había llegado a la final pleno de confianza en su juego y enmudeció Vitoria con la victoria en el primer partido de la serie. Si la plantilla del Baskonia contaba prácticamente con un quinteto titular y otro suplente de garantías, Luis Casimiro utilizaba una rotación más corta, con muchos minutos de sus hombres claves. Los cuarenta años de edad de Creus no le impedían rozar los cuarenta minutos en pista o, como en el primer partido de la final, superarlos, ya que los manresanos forzaron una prórroga para acabar llevándose el primer punto, que resultaría decisivo (vídeo de OnTheLoFt).

Otros jugadores que permanecían mucho tiempo en pista por parte del TDK eran Capdevila o Herb Jones (según el partido), Alston y Sallier. Los americanos interiores formaban una tripleta complementaria y de las más rentables de la historia de la ACB, mientras que Capdevila era capaz de anotar de lejos y de defender como el que más, lo que le convertía en indiscutible para Casimiro. Paco Váquez daba descanso a Jones y Capdevila, mientras que Jesús Lázaro y Jordi Singla salían a pista los pocos minutos que dejaban Creus, por un lado, y la pareja, Alston-Sallier, por otro. Aunque el Tau se sobrepuso en el segundo encuentro para igualar la eliminatoria, el TDK llegaba a Manresa como en las dos eliminatorias anteriores: con la posibilidad de sentenciar en casa.

Es fácil imaginar el ambiente que se montó en una ciudad pequeña y de baloncesto como Manresa que tenía la posibilidad de ganar la Liga. Aunque el tercer partido fue igualado, el Tau no conseguía jugar tan fluido como a lo largo de la temporada y en ese contexto se imponía la mejor cualidad del equipo manresano: la tranquilidad fuese como fuese el marcador. La victoria por tan solo dos puntos en el tercer partido dejaba a los de Scariolo contra las cuerdas y a la ciudad de Manresa a un paso de hacer historia.

El cuarto encuentro volvió a ser muy igualado. Por parte baskonista, esta vez fue Beric el más entonado, con 26 puntos con un solo fallo en el tiro, pero como no podía ser de otra forma, en el partido decisivo el mejor jugador local fue Joan Creus, bien apoyado por la columna vertabral del equipo. Un espectacular mate de Alston y dos tiros libres de Creus sentenciaron el punto definitivo para dar el título al Bàsquet Manresa (vídeo de OnTheLoFt), con la consiguiente euforia de toda la ciudad.

El título de Liga dio derecho al TDK a participar en la Euroliga en la que sería la temporada de despedida del baloncesto en activo de Joan Creus. En la máxima competición europea sólo pudieron ganar tres partidos en la primera fase y dos más en la segunda, pero la experiencia de tener a los mejores equipos de Europa en el Nou Congost seguro que compensó a los aficionados manresanos. He aquí, por ejemplo, el último partido de la competición contra el Zalgiris, que acabaría como sorprendente campeón de aquella edición (vídeo de Jordi Pla):

La pérdida de un jugador como Alston (aunque su sustituto Sherron Mills era un buen jugador) y la participación en Europa seguramente afectó a un equipo como el TDK, que acabaría noveno en la ACB al año siguiente de proclamarse campeón, para acabar descendiendo sólo dos años después, ya sin Creus. Pronto volvería a la ACB para mantenerse como uno de los fijos de la competición hasta su descenso en la temporada 2016-17. Pese no estar actualmente en la Liga ACB, es uno de los clubes clásicos y uno de los que más simpatías despierta entre los buenos aficionados, entre otras cosas por momentos como aquella fantástica Liga del 98.

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