El cerebro del equipo

Elmer Bennett lideró al Baskonia a su segunda Copa

Uno de los elementos más importantes a la hora de crear un gran equipo es poder contar con un buen base que dirija las operaciones, como suele decirse, que sea la prolongación del entrenador en la cancha. En la final de la Copa del Rey de 1999 se enfrentaron dos de ellos, a los que tuvimos la suerte de disfrutar en España durante muchos años. El título fue a parar a las vitrinas del Baskonia gracias a la capacidad de liderazgo de Elmer Bennett, que en esta ocasión se impuso a su compatriota Andre Turner, el máximo culpable de que el Caja San Fernando alcanzase la final.

A la cita copera de aquel año se llegó con dos equipos en lo alto de la clasificación de la Liga, lo que les convertía en los máximos favoritos al título: el Real Madrid y el Caja San Fernando, que protagonizadon una gran primera mitad de temporada. Los madrileños, con la vuelta de Clifford Luyk al banquillo, disponían de una plantilla menos completa de la que había gozado el equipo blanco en las últimas temporadas. Ya sin jugadores del calibre de Bodiroga o Arlauckas, el hispano-estadounidense optimizó los recursos que tenía, basándose en un quinteto titular muy definido en el que Alberto Herreros tenía la máxima responsabilidad en ataque, al igual que en el Mundial que acababa de disputarse. Acompañaban al alero en ese quinteto el belga Struelens, Alberto Angulo, un José Lasa que regresaba a la casa blanca revalorizado tras alcanzar la final de la Euroliga con el AEK de Atenas y Tanoka Beard, muy cotizado por su gran rendimiento en el Joventut. Desde el banquillo ayudaban Ismael Santos, Sergio Luyk, Bobby Martin o Lucas Victoriano. Aunque al final de temporada se desinflaría quizá por ese “recorte” en la profundidad de la plantilla, el Madrid fue el mejor equipo de la primera vuelta, con grandes actuaciones de Herreros en muchos de los partidos.

El otro equipo que llegó a la Copa en un gran estado de forma, que sí mantuvo toda la temporada, fue el Caja San Fernando de Javier Imbroda. Con otro base fantástico al mando como Andre Turner y la conversión de Mike Smith a alero tirador, los sevillanos hacían un juego bastante lento y controlado como estaba de moda en los 90, que les valía para ganar muchos partidos. Por dentro, Richard Scott se peleaba con los pívots rivales desde su 1,98 y el entrenador melillense supo sacar jugo de un pívot al que conocíamos por sus esporádicas apariciones con el Madrid, Nacho Romero, que resultó un arma esencial para los andaluces por su amenaza desde la línea de tres. En la Copa, el Caja superó en cuartos de final al Pamesa con canasta decisiva de Turner, e iba a verse las caras con el Barcelona, que se había desecho sin muchas dificultades del Unicaja.

En las otras eliminatorias de cuartos, el Baskonia, que mantenía a Bennett, Beric, Espil, Millera y Lucio Angulo del equipo finalista en la ACB unos meses antes, se enfrentaba al Joventut, que ya sin Turner ni Tanoka Beard seguía dando guerra entre los ocho mejores de la ACB bajo la dirección del espectacular Iván Corrales y con Middleton y Swinson como máximos anotadores. Los de Scariolo se impusieron por sólo tres puntos, suficientes para pasar a semifinales contra el Madrid, que tuvo que imponerse a otra de las sorpresas de la temporada, el recién ascendido Fuenlabrada de Velimir Perasovic. Los de Óscar Quintana mantuvieron el marcador igualado durante treinta minutos pero en el último cuarto los blancos impusieron su ley.

Ya en semifinales, el Caja San Fernando se veía las caras con el Barcelona en el que sería el enfrentamiento de la final de la ACB unos meses después. Los catalanes, con el regreso de Aito García Reneses después de que la apuesta por Manel Comas no saliera bien, tenían una plantilla muy completa en la que permanecían Esteller, Xavi Fernández, Dueñas o Djordjevic de las dos últimas Ligas conquistadas, a los que se añadieron otros de la talla de Nacho Rodríguez, Rentzias, Gurovic o la revelación de la temporada anterior con el TDK Manresa, Derrick Alston. Si en cuartos de final los de Imbroda se habían impuesto al Pamesa con sólo 58 puntos anotados, frente al Barcelona demostraron que también podían ganar con más puntos en su casillero, venciendo por 85-79, con un magistral Turner y un eficaz Scott.

En la otra semifinal se enfrentaban el Real Madrid y el Baskonia. Uno de los dos dominadores de la primera mitad liguera contra un equipo con tradición en formatos coperos (había vencido una final y perdido otra en los últimos cinco años, además de las tres finales europeas disputadas). El Madrid, que ya daba muestras de desgaste tras su impecable primera vuelta, repartió sus puntos entre su quinteto titular, aunque sin una noche estelar de Herreros (14 puntos). Si en la otra semifinal había decidido Turner, el Tau también se encomendó a su base americano para pasar a la final: los 20 puntos y 5 asistencias del de Illinois, con la ayuda de Espil y Beric, resultaron definitivos para llevar a los baskonistas a su tercera final de la década.

Una vez más en los 90 teníamos una final de Copa inédita, sin el líder de la Liga ni el anfitrión (que también era el campeón, el Pamesa Valencia). El Caja San Fernando, presente en la ACB desde la reestructuración de 1988, tenía ante sí la oportunidad de conquistar su primer título, después de haber llegado a la final de Liga en 1996. El Baskonia, o Tau, como le conocimos durante varios años, tenía poco que ver con el que había ganado la Copa en 1995. Ya en la temporada anterior había sufrido un cambio bastante drástico de plantilla, y en esta que nos ocupa también se había visto obligado a retocarla, sobre todo en el juego interior, donde la pareja Scott-Burke dejó paso a dos rocas como Anthony Bonner y Stefano Rusconi, ambos con bastante presencia en la final en cuanto a anotación. En el exterior seguían cuatro hombres fundamentales en la buena campaña anterior, como Bennett, Beric, Espil y Lucio Angulo.

La primera parte estuvo igualada, aunque con el Caja San Fernando incomodando el juego de ataque del Tau, como hizo toda la temporada con todos sus rivales, lo que le permitió irse al descanso con cuatro puntos de ventaja. En la segunda parte, los de Imbroda siguieron imponiendo su ritmo hasta alcanzar los once puntos de ventaja. Una pequeña lesión de Turner que le mantuvo en el banquillo un par de minutos acabó con el aplomo de los sevillanos, que sin Salva Díez, lesionado también en la semifinal, no supieron gestionar la ventaja. Aún con el Caja tres puntos arriba, esta espectacular jugada de Bennett sobre Mike Smith acabó con la moral del equipo hispalense.

Los de Scariolo se pusieron por delante y ni el regreso de Turner sirvió para volver a equilibrar el choque. El partido ya pertenecía a Bennett, que ganó el duelo particular con el mago de Memphis para devolver el título de Copa a Vitoria.

Aquel fue el primer título de Bennett para el Baskonia, el que demostraba que el proyecto de Querejeta no era flor de un día. Vendrían unos cuantos más y varios años de gloria (seis en total) liderados por el base americano, rodeado de otros grandes jugadores que vendrían después y que formarían el equipazo que llegaría a la final de la Euroliga en 2001 y ganaría el doblete Liga-Copa en 2002. Un club que se instaló en la élite en aquellos años 90 en los que muchos equipos aspiraban a ganar títulos y que poco a poco fue subiendo escalones hasta convertirse en uno de los fijos en la actual Euroliga.

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