Los herederos de Estambul

El Estudiantes ganó la Copa del Rey 1999-2000

Ocho años después de conseguir su primer título de Copa en el que fue el mejor año de su historia, el Estudiantes volvió a alzarse con el título en la edición de la temporada 1999-00, disputada en Vitoria. Si analizamos la plantilla de ese año, encontramos algunos paralelismos con el mítico equipo que se proclamó campeón en Granada. En la posición de base, Nacho Azofra seguía siendo el mismo jugador genial pero con mayor experiencia, y esta vez sí pudo disputar los tres partidos de la competición (en la Copa del 92 solamente disputó unos minutos en la final, resultando decisivo) . Su suplente en el 92, Pablo Martínez, había dejado su puesto a su propio hermano, Gonzalo, un base de poca estatura pero gran director de juego. En el puesto de pívot también se había producido un traspaso de funciones entre hermanos, ya que Alfonso Reyes había pasado a ser titular tras su paso por Málaga y París, desempeñando funciones similares a las de Orenga en Granada y dejando a su hermano Felipe en un puesto similar a que ocupaba Alfonso por aquel entonces. En el alero, Chandler Thompson ocupaba una posición clásica en el Estu, la de alero anotador y saltarín, reemplazando en esas lides a Ricky Winslow, que a su vez había heredado esas funciones de David Russell. Por su parte, Carlos Jiménez era el alero madrileño del quinteto titular, como Alberto Herreros en su día, si bien eran jugadores con características distintas. Por último, “el Pinone” del 2000 era Shaun Vandiver, otro pívot sin un gran físico pero que dirigía el juego con maestría desde el poste bajo, mientras que otro de los supervivientes del 92, Juan Aísa, aportaba más experiencia que en aquella segunda Copa estudiantil (había ganado una en la temporada 1962-63). Completaba la rotación el excelente tirador Pedro Robles, con algunos minutos para Asier García en el puesto de pívot.

El Estudiantes se había reciclado bien después de aquella mágica temporada del título copero, la Final Four de la Euroliga en Estambul y la semifinal ACB. Precisamente en las semifinales ligueras era donde el equipo se había instalado durante toda la década de los 90, y aquella 99-00 no fue una excepción. Con los mimbres señalados, no llegaron a la cita copera como favoritos, teniendo que superar al anfitrión en cuartos, al potente Caja San Fernando de Imbroda en semifinales y en la final al mejor equipo de la primera vuelta, un Pamesa Valencia que había protagonizado un arranque de temporada espectacular, con un Rodilla dominador y un Tanoka Beard pletórico, bien acompañados por el resto del equipo, en especial el incombustible Bernard Hopkins (seis excelentes temporadas en Valencia). Para hacerse una idea del estado de forma de los valencianos, basta decir que entre Rodilla, Beard y Hopkins sumaron siete nombramientos como jugador de la semana. Dos años después de haber dado la sorpresa en Valladolid, sus doce victorias de inicio en la Liga le convertían en uno de los máximos favoritos en Vitoria.

La Copa empezó con un plato fuerte, un Madrid-Barcelona en cuartos de final. Pese a que acabaron proclamándose campeones de Liga, los blancos no tuvieron un gran inicio de temporada, lo que les dejó fuera de los cabezas de serie y les condenó al duelo contra los azulgranas en la primera ronda. Hubo muchas críticas a la confección de la plantilla madridista, en especial al nivel de la pareja interior Struelens-Brent Scott, pero con la llegada de Djordjevic (que había empezado la temporada con el Barça) y el buen trabajo de Scariolo, el Madrid acabó dando la sorpresa en el quinto partido de la final ACB, en el Palau Blaugrana. En su duelo copero, en el cual el Barcelona debió remontar una desventaja de más de 15 puntos, lo más interesante fue el gran partido de Pau Gasol, con gran protagonismo en momentos decisivos, entre ellas algunos mates espectaculares. El de Sant Boi iba entrando poco a poco en la rotación azulgrana, antes de su temporada de explosión, que sería la siguiente, pero había días como este que ya nos dejaba con la boca abierta (vídeo de Basket Pieces).

Superados los de Scariolo, el Barcelona se enfrentó en semifinales al Pamesa, que ya hemos dicho que había sido el dominador de la primera parte de la temporada y habían superado sin problemas al Unicaja en cuartos. En aquella semifinal, Hopkins y Beard acapararon el juego interior y, con ayuda de los triples de Berni Álvarez, se ganaron el puesto en la final (vídeo de deportesok).

Por el otro lado, el Estudiantes se había deshecho del anfitrión con bastante solvencia, lo mismo que el Caja San Fernando del Gran Canaria. Los sevillanos venían de haber sido finalistas de Liga y Copa el año anterior y estaban participando en la Euroliga, con un rendimiento algo inferior al de su última campaña. Por su parte, los estudiantiles no eran favoritos pero llegaron en buen momento a la cita copera y se impusieron los de Imbroda por quince puntos de diferencia. Con una actuación muy destacada de Chandler Thompson, ayudado por Alfonso Reyes y Aísa, el Estu volvía a la final ocho años después (vídeo de Atleti_seccionestv).

En la final había un favorito claro, y no era otro que el Pamesa. Su temporada estaba siendo para enmarcar, aunque su espectacular inicio se había visto truncado en su decimotercer partido, allá por noviembre, precisamente a manos del Estudiantes (que sería también su verdugo por 3-0 en cuartos de final de la ACB, fase a la que los valencianos llegaron exhaustos). Superado el bache de noviembre con tres derrotas consecutivas, los de Vukovic habían cosechado buenos resultados en las semanas previas a la Copa y se les seguía considerando favoritos.

La final estuvo igualada durante 30 minutos, pero el Pamesa no contó con una aportación especialmente destacada de uno de sus hombres claves, Tanoka Beard, que se cargó con faltas y no alcanzó el nivel que había exhibido en el resto de la temporada. Hopkins fue el mejor de los valencianos, mientras que los de Pepu Hernández recibieron la aportación de muchos de sus jugadores en momentos puntuales, pero por encima de todos destacó un pletórico Alfonso Reyes, con sus habituales rebotes y canastas increíbles ante pívots más grandes que él (vídeo de Atleti_seccionestv).

El Estudiantes culminó con aquella Copa del 2000 la mejor década de su historia, en la que se movió siempre entre los primeros puestos de la ACB, consiguió dos títulos de Copa y llegó a una final de la Korac. Los buenos años aún se prolongarían hasta mediados de la década siguiente, alcanzando la cima con su participación en la final de Liga de 2004, en la que forzó un quinto partido en el Palau Blaugrana con dos épicos encuentros en Madrid con la Plaza de Toros de Vistalegre llena hasta la bandera. Pasados aquellos años dorados, el “Estu” sigue siendo un club especial que, aun con dificultades, se mantiene en la élite intentando conjugar su filosofía de cantera con las exigencias económicas de la alta competición. Una entidad histórica con una comunión especial con sus aficionados y que, al igual que el Joventut, es muy necesaria para mantener el sabor de la tradición baloncestística en este baloncesto de hoy en día.

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