El rival más difícil

Los duros Jazz tampoco pudieron con los Bulls en 1997

La NBA de los 90 seguía sin novedad: si Michael Jordan iniciaba la temporada, su equipo se proclamaba campeón, sin importar quién se le pusiera por delante. Aunque los Bulls cada vez iban teniendo menos rivales en el Este, para los potentes equipos del Oeste siempre quedaba la esperanza de llegar a la final e intentar destronarles. En esta ocasión (y en la temporada siguiente) le tocó el turno a los Utah Jazz, que llevaban varios años creciendo hasta alcanzar el punto de madurez que les permitió alcanzar el último escalón. Eran los de Jerry Sloan un equipo muy serio y duro, quizá el rival más difícil que tuvo el equipo de Chicago en las seis finales que disputó en la década. Pero tampoco fue suficiente.

Phil Jackson dispuso del mismo núcleo de jugadores que había conseguido el anillo contra Seattle en la temporada anterior: Jordan, Pippen, Rodman, Kukoc, Harper, Longley, Kerr, más esos jugadores a los que nadie como Jackson conseguía sacar jugo: Randy Brown y Judd Buechler, a los que se unió para esta temporada Jason Caffey, además de la incorporación de un jugador que había tenido rango de estrella en Denver: Brian Williams, después conocido como Bison Dele y cuya vida tendría años más tarde un final fatídico. A modo de anécdota, completaba la plantilla Robert Parsih, que a sus 44 años iba a sumar un título más a los tres conseguidos con los Celtics, aunque sin entrar en la rotación habitual de Jackson. Aquí podéis ver un partido de la regular season de Chicago contra Wahsington, sacado del canal NBA CLASSIC ESPAÑOL)

El equipo que había conseguido el record de 72 victorias en 1996 funcionaba como un reloj, apoyándose en el famoso triángulo ofensivo de Tex Winters y en la experiencia adquirida por los mismos jugadores que ya lo habían puesto en práctica con maestría en la temporada anterior. Esta vez no fueron 72 sino 69 los partidos ganados por los Bulls, pero la máquina seguía funcionando a la perfección. En los playoffs ni siquiera tuvieron que enfrentarse a los Knicks, el equipo que por tradición más difícil se lo ponía. Los de Nueva York tenían un nuevo rival «favorito», los Miami Heat, cuyo banquillo ocupaba Pat Riley, el entrenador que había inculcado ese espíritu de dureza a los Knicks, y esa fue la eliminatoria más interesante de la conferencia. En la final del Este, los Heat solamente pudieron ganar un partido a unos Bulls que iban lanzados.

En el Oeste, lo habitual por aquel entonces: plantillas amplias con muchos jugadores de calidad y un juego más vistoso que en el Este. Los Jazz y los Sonics ganaron sus respectivas divisiones y los Rockets completaban el trío de aspirantes al haber conseguido reunir a un Big Three formado por Olajuwon, Drexler y Barkley. Con semejante trío todas las miradas estaban puestas en ellos y se consideraba que podían aspirar a batir a los Bulls, máxime después de superar la desventaja de campo contra los Sonics. Pero en la final de Conferencia toparon con unos Jazz que llevaban años preparándose para ese momento. El triple de Stockton en el sexto partido que por fin les daba el pase a la final ha quedado como una de las jugadas clásicas de la historia de la NBA.

Como decía al principio, los Jazz fueron el equipo más difícil que tuvieron enfrente los Bulls en cualquiera de las finales que jugaron en los 90, y así lo reconoció el propio Michael Jordan al finalizar la serie. Los de Sloan obligaron al equipo de Illinois como ningún otro, como se puede comprobar por la exigua diferencia de las cuatro victorias conseguidas por los de Jackson en la final: dos por dos puntos, uno por cuatro puntos y uno por ocho puntos. El primero choque pudo haber cambiado el signo de la serie: los Jazz rebajaron la anotación habitual de Chicago y llegaron a los últimos segundos con opciones. La resolución del partido la podéis ver en este vídeo (y el resto del partido, en mi canal):

El segundo, también en Chicago, fue la victoria más «holgada» de los Bulls en la serie, por ocho puntos. Los Bulls viajaban a Salt Lake City con la tranquilidad del 2-0 pero sabiendo que habían necesitado pico y pala para conseguirlo. El tercer y el cuarto encuentro fueron tan igualados como los dos primeros pero cayeron del lado de los Jazz, apoyados por una afición que llevaba años deseando disputar una final (vídeo de NBA CLASSIC ESPAÑOL).

Utah era un equipo con mayúsculas, perfectamente dirigido por Jerry Sloan. Eran duros en defensa y en ataque daban la sensación de ser una máquina perfectamente engrasada, no sólo en los dos años que alcanzaron la final sino durante los 23 años que Sloan ocupó el banquillo. Todo partía de la suprema inteligencia de Stockton y de la capacidad de anotación de Malone, pero el resto de jugadores sabían cuándo y dónde moverse para hacer daño cuando la defensa conseguía parar al fantástico dúo. Hornacek era un tirador finísmo y muy inteligente, la tercera opción ofensiva del equipo. Completaban el quinteto Bryon Russell, un alero muy completo, y el pívot Greg Ostertag, no demasiado habilidoso pero que sabía hacerle parte del trabajo sucio a Karl Malone. Los jugadores que salían del banquillo también cumplían su cometido a la perfección, con Howard Eisley y Shandon Anderson en el backcourt, Chris Morris en la posición de alero y Greg Foster, Antonie Carr y Adam Keefe en posiciones interiores. Lo dicho, la palabra equipo podría definirse poniendo como ejemplo a aquellos Jazz (vídeo de NBA CLASSIC ESPAÑOL).

Aquellas finales estaban siendo mucho más apasionantes que otras disputadas por los Bulls en años anteriores, y el quinto partido contribuyó a que se recuerden como legendarias. Con 2-2 en la serie, los Bulls necesitaron al mejor Michael Jordan para volver a Chicago con ventaja para tratar de sentenciar en casa. Y el mejor Jordan apareció: 38 puntos, 7 rebotes, 5 asistencias, 3 robos y un tapón. Un actuación colosal, engrandecida posteriormente cuando se supo que «Air» había jugado el partido con fiebre, pasando a la historia como el «Flu Game», con la imagen icónica del jugador dirigiéndose al banquillo abrazado por Pippen en un evidente estado de debilidad. Aquí se cuenta la historia con más detalle: http://www.mundodeportivo.com/baloncesto/nba/20170611/423264199944/flu-game-michael-jordan-chicago-bulls-utah-jazz-nba-finals.html

Los Bulls habían pasado las de Caín para tener a su disposición dos bolas de campeonato. Viendo cómo habían sido los encuentros anteriores, nadie pensaba que sería fácil, y la realidad confirmó las sospechas: de nuevo se llegó a los últimos segundos del sexto partido con el marcador igualado y, como en el primero, no había dudas de quién debía tener el balón en el último ataque de los Bulls. Pero lo que hizo verdaderamente grande a Jordan y a los Bulls fue la manera en que aprendieron a aprovechar las ventajas que generaba la atención que acaparaba el de Brooklyn. Como el tiro del primer partido y como el triple de Stockton para clasificar a los Jazz para la final, el «I’ll be ready» de Steve Kerr se convirtió en otra de las imágenes para el recuerdo de aquella final del 97. Jordan atrajo a dos defensores y soltó el balón en el momento oportuno para que el grandísimo tirador educado en la Universidad de Arizona asestase el golpe definitivo que acabó con la resistencia de Utah Jazz (vídeo de NBA CLASSIC ESPAÑOL).

Habían hecho falta dos tiros en el último segundo, un partido descomunal bajo los efectos de la fiebre de su estrella y superar a un rival durísimo y con las ideas claras y un ambiente infernal en campo contrario, pero después de todo aquello los Bulls ya tenían en su poder su quinto título. Ya no había duda de que estábamos ante uno de los grandes equipos de la historia. Después de haber sido exigidos hasta la extenuación por los Jazz, ¿quién sería el siguiente en intentar la proeza de destronarles? Aún quedaba un último capítulo de la dinastía, y un año después serían los propios Jazz los que tratarían de tomarse la revancha en unas finales también apasionantes.

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3 comentarios en “El rival más difícil

  1. A pesar de que no llegara al séptimo partido, puede que haya sido el play-off final más disputado desde que yo lo sigo (L.A. Lakers – Boston Celtics 1987). Si acaso, el anillo que los Lakers ganaron a los Celtics en 2010, que terminó ajustado en el séptimo, podría ser otras de las finales más emocionantes de las últimas décadas.

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    • Gracias por el comentario. Así es, sólo hay que ver que los Bulls necesitaron del tiro decisivo de Jordan en el primer partido y del de Kerr en el sexto. También recuerdo la final que ganaron los Heat en 2013, que llegó al séptimo con el triple de Ray Allen, aunque las victorias en aquella serie no fueron todas tan apretadas.

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  2. Tienes razón… Menudo disgustazo me llevé cuando en la prórroga un sexto partido los Spurs (mis idolatrados Spurs) por el triplazo de la leyenda del triple de la NBA, Ray Allen. Al final se llevaron esa liga los Heat de Lebron en lugar, para mi gusto, del equipo más europeo (de juego) y de mayor armonía como han sido los Spurs de Duncan-Ginóbili-Parker (del mítico Gregg Popovich).

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